Sandro inolvidable – Lo mejor de Sandro el Gitano

El lanzamiento se produjo el 15 de Septiembre, poco después de cumplirse ocho meses de la muerte de Roberto Sánchez, e incluye un libro con información detallada sobre su vida y cada uno de los discos, además de fotos y otros recuerdos.

Discos de Sandro en el nuevo milenio (2000)

“Me gusta más escribir sobre el amor, porque el hablar mayormente no resumen, las palabras no resumen al sentimiento. Por eso la canción tiene algo maravilloso, porque la palabra es el idioma del intelecto pero la música es el idioma del sentimiento”.

Discos del Gitano en los “90”

“Desde fines de los años ochenta, con el surgimiento del rock latino, algunos roqueros argentinos comenzaron a revalorizar la obra de Sandro, su masividad popular sobre todo entre las jóvenes de los sectores más humildes, su peculiar manera de fusionar elementos del rock y la balada romántica latinoamericana, y sus temáticas y estilo provocativo y renovador, sobre todo en materia de las costumbres sexuales.”

Sandro (El Gitano) Discos lanzados en los “80”

En los primeros años del rock, Roberto Sánchez, “Sandro”, todavía no se había inclinado por las baladas románticas que un par de años después lo lanzarían al estrellato. Sin embargo, ya había logrado cierta popularidad con algunos simples de puro rock and roll cantados en castellano y que lo habían llevado a presentarse en televisión, donde se lo conoció por su vestimenta a lo Elvis y sus movimientos pélvicos.

En los “70” Sandro de America conquistaba al mundo.

“Cuando hago los movimientos sensuales en el escenario siento que abajo, en la platea, deben de haber 450.000 ratones corriendo carreras. ¿Qué miran esas chicas? ¿Qué necesidades tienen? ¿Qué vacíos? Me intrigan”.

Sandro (El Gitano) Discos lanzados en los “60”

Cuando Roberto tenia trece años, la Escuela Republica del Brasil organizó un acto escolar para alguna fecha patria, y aunque él ya no asistía al colegio, la celadora sabiendo que él y sus amigos solían hacer algunas imitaciones musicales, los invitaron a participar.
Así fue como decidieron hacer una parodia de una actuación de Elvis Presley en un programa de TV.
Uno de los chicos se disfrazó de Blackie, que por entonces era quien entrevistaba en sus programas a las figuras internacionales, y entrevistaba a “Elvis” que era, naturalmente, Roberto. Con ropas prestadas por la madre de uno de los chicos, un jopo conseguido a fuerza de “kilos” de fijador y patillas pintadas con corcho.